Saber que estás lo suficientemente feliz como para no entenderme es algo que me llena de seguridad; ya casi entiendo lo poco que me quieres, ya casi caigo en cuenta de que soy más iluso de lo que creo, ya casi es posible que olvide que te quiero mucho.
Es que de verdad no sé si valdría tanto la pena jugarmela con un paso en falso así, con un te quiero que escape de la realidad que le tocó; la de morir en el silencio. En el fondo, aunque no lo quiera, un te quiero es un fin en potencia de todo lo que ha sido hasta ahora.
Quiero creer muchas cosas de tí, pero ya no puedo con las ilusiones. Me pesan más que tu imagen entre el todo, más que tus ojos en los míos, más que cualquier intento de soltar todo lo que no te digo en una carcajada.
Los vientos ya no están a mi favor. Es tiempo de asumir que nunca tengo lo que más quiero; tal vez quererte tanto ha sido el error más grave de este último tiempo.
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