martes, 16 de noviembre de 2010

Conciencia

Partir de cero, pero conciente.
El mundo es pequeñito, hoy y ayer. Eso es una ventaja a ratos. Sólo a ratos. Otras veces es miedo a encontrarte. Porque el mundo es tan pequeño que, de pronto, tengo que moverme y moverme, y arrancar constantemente.


Ser recuerdos, de golpe. Es como eso que pasa otras veces, pero esta vez se trata de dejarse de querer o algo por el estilo. Y es igual una pena recordarte tanto; es una pena haber vivido tanto contigo. O no, no es una pena que haya sido contigo... No sé que es en verdad, pero me da pena. Es a lo mejor ese proceso de transformar las mariposas en nostalgia, o las cosas que proyectamos cambiarlas por las que no hicimos. Y todo es tan relativo que sé que todos estos días te reirás bien, y no está mal. Nunca estaría mal. Y yo no sé. Yo debería preocuparme de lo que importa de verdad, porque al final todavía me queda mucho de adolescente (o lo suficiente para querer como pendejo).

Pero es esa transformación la que pesa; es el asumir. Me duele que te vayas sin más, pero tienes que irte. Si no te quedas, te vas. Tal vez podrían haber otras formas de ser y hacer, pero no sabemos manejarlas. Yo, porque nunca sabré hasta que punto es normal recordar y necesitar; tú porque en verdad debes ser feliz con tus elecciones y dejar de actuar por condescendencia. Eso sí, debemos aprender a querernos para volver a querer, porque acá cada quien no se quería a su manera.

A ti te gusta reir harto. Yo estos días me río lo justo y necesario.
Si antes no funcionamos, mucho menos funcionaremos ahora, mañana o pasado.



Termino

Ahora que sé como son las cosas, ha dejado ser cosa de esperar (de ti). Ahora que sé, de primera fuente, que no queda nada, es como tener razones empíricas de que en verdad debo terminar. Sí, terminar. Porque tu lo hiciste hace tiempo (a ratos creo que nunca empezaste); yo no lo hice y debo aprender a vivir con eso.

lunes, 15 de noviembre de 2010

No debería transgredir tanto. Al final siempre las cosas pasan.
Tengo que pedirle a eso que pasa que se calme, que se siente un rato y que lo deje pasar, fluir, irse. No hay más.
Querer evidentemente no es poder; al final en el cúmulo de esperanzas y emociones vive un ser que sabe lo que son las cosas de la vida, y que por más respuestas que encuentre no pretende ponerlas en practica sólo por miedo.
Me carga la cobardía y me carga ser todo lo que me carga.

domingo, 14 de noviembre de 2010

Hay algo en el pecho que se me apreta mucho hoy. Es un todo que se cae, siempre, constante.

Es que hoy me apesté, grité, exploté y, para variar, arranqué. Tiré la bomba y corrí como siempre.
En el metro, por alguna razón que no recuerdo, la sensación de que suene el teléfono contándote que alguien ya no está me invadió. Esa sensación de que hace un rato alguien caminó, sonrió, rabió, y ahora simplemente no es, y que cualquier resto que te intenten traer no es nada; no es cuerpo, no es carne, no es sangre.
Mi abuelo desapareció en alguna parte, y no ha vuelto. Pero no sé, tengo una mala manía de esperar a quienes se van, y por lo mismo miro cada camioneta blanca, casi con esperanza, porque una así se lo llevó, lo sé, y en alguna parte da vueltas.
De todas formas, encuentro mucho más terrible esperar por quienes se fueron. Mi abuelo fue algo así como abducido por las montañas, o por su trabajo, o por la carretera. Pero ¿por qué hay que esperar en casualidades a quien no quiere volver? Porque hay quienes se pierden profundamente queriéndolo así; por qué no respetar su decisión? ¿Cómo le explico yo a la pena, a la esperanza, a las ganas que esta noche no habrán mensajes con sonrisas? 
Uno debe crecer, pero yo no sé por donde crecer, y todo lo estanco. Y todos los intentos los siento vanos, porque siento que cada paso me lleva a donde mismo. Todos saben que los círculos marean, y pienso que no es casualidad que constantemente todo lo que he comido quiera salir y devolverse; tal vez cada vez pese menos, con cada reflejo de lo que debería ser.
Esta noche me apesta arrancar. Pero la verdad es que no hay de otra; sé que los recuerdos no perdonan, pero el presente ayuda a pensarlos menos; aunque me irrite el olor de la cerveza o el tabaco en mis manos.

sábado, 13 de noviembre de 2010

Voy a poner música triste y sacarlo todo sin llorar porque eso no lo hago. No lloro.
Voy a tomar conciencia de  todo, y asumir, como dijo un amigo, que al final debe haber un final. Que al final necesito tomarle el peso a los asuntos; si no lo hago, no hago nada.

Suelo estar mejor por estos días. Suelo sentirme mejor, reírme harto, pensar en otras cosas. He salido a caminar un par de veces por el parque forestal, por Bellas Artes, por Lastarria. Me he sentido vacío, sí, pero ya no es malo. Es como ser un caracol y no estar; existir dentro de una dimensión de uno y no en otra parte. Esa caparazón es mi mundo, ¿Saben?

Quiero más noches, que no se acaben. Me gustan las noches de lunes a viernes, sobre todo, porque puedo no dormir tranquilo. Puedo pensar en mi y algunas pocas cosas más. El sábado y domingo me pesa en el cuerpo, no sé por qué. Siento más ausencias, siento más no sé qué, pero siento mucho.

Les tengo pavor a los fines de semana, es la verdad. Y no sé que va a pasar en verano, me aterra el verano. Me carga el calor, y me carga de pronto que Cecilia y los demás se vayan, y no tener nada que hacer, y la soledad del verano... Un verano puede ser muy triste. Y eso me aterra.

La cosa es que no puedo seguir dependiendo del mundo, necesito encontrar ese tipo de algos que están dentro de uno o esas cosas. Ser fuerte a partir de mi, no del tiempo que pierdo, de la plata que gasto, de la gratísima gente que me ha acompañado.

La cosa importante es entender, de a poco, que lo mejor no es que vuelvas, es aprender a vivir sin ti.
abrir puertas, ventanas. Luego, ventilar.



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vomitar (un poco)

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nunca se da cuenta, nunca le duele. Olvidar es fácil. Dejar de sentir es otro cuento.

martes, 9 de noviembre de 2010

Necesidades

Dormir todo un día, que en lo posible debe ser lluvioso. Poner música en el pc, no muy fuerte pero que se escuche. Entreabrir la ventana para sentir el contraste entre la parte de brazo que está destapada y la parte que está bajo el cobertor. Taparme hasta la cabeza, mirar cómo se trasluce la luz en partes. Esperar a que me dé hambre para comer, y tener una caja de leche con chocolate. No deber estudiar, no tener nada en mente. Que de pronto me llegue un mensaje en el celular, que se haya escrito en mayo o junio. Sonreir el resto del día.






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Por qué? Por qué? por qué? por qué?

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ASDFASDASYGDSAYDGASYDIASDUHSANDAS!!!!!!!

lunes, 8 de noviembre de 2010

)':

- "no me voy a enfermar
y si me enfermo
te hago un gesto y nos reímos xD"
- "yaaa 
Pero si enfermas, dímelo igual
No dejes de contar conmigo"

Soy la mitad que nunca entendió. Y es una pena tremenda.

domingo, 7 de noviembre de 2010

Espacios

Vibran al ritmo del bajo. Están abrazados.
Él le abraza por la espalda, y durante lo que dura el concierto no le suelta. A ratos le pone la nariz en el cuello y se impregna del olor que tanto parece gustarle. Vibran, y a medida que la intensidad de la música aumenta parecen estar más y más lejos del lugar. 
No lo saben, pero el joven que estuvo al lado de ellos pensó en escribir lo que observó, y tampoco sabrán que esa manera de querer caló hondo en las cosas que nunca hizo el intento de escritor; que no muere de ganas de nada, pero muere por eso que sólo es vacío.

Hace frío esta noche. Hacen espacios que siento terriblemente grandes, espacios que necesito pero que duelen. Me siento lanzado a una piscina de jugo de limón, sumergido; todas las heridas se irritan de tanto espacio. En algún momento se duerme el dolor, en algún momento se acabará. Pero esta noche crecen espacios, ya no dentro sino que alrededor; una burbuja que no debe quebrarse por nada del mundo, una coraza que transgrede lo que siento porque simplemente no corresponde. Cuesta mucho. Y esta noche hace frío; los espacios en sí ya son fríos.  Y yo no sé nada, no sé de caminar. Esta noche, cielo, llueves como nunca. Y el barro, y la calle, y la ciudad. Hace frío. La ciudad está ahí. Debería salir. Muero de ganas de salir y caminar cerca de Holanda con Providencia. No en otra parte, quiero estar ahí. Es que hace frío, y la ciudad, con sus luces, en Holanda con Providencia. Porque el frío ahí no es el mismo, es un frío que podría matar a cualquier personaje de Fuguet que se enfrente a una noche fría en medio de espacios distantes y llovidos. Holanda con Providencia, porque la noche está fría; tengo los pies fríos, no siento los antebrazos ni el corazón; cosas que pasan con el frío. A cierta altura los aviones se congelan; creo que ahí voy yo, sin avión, sólo paracaídas. En cuanto atraviese esa capa de atmósfera fría abriré el paracaídas y todo estará bien, aterrizando sin miedo a volver a hacerlo. Pero esta noche llueve, hace frío, y Providencia con Holanda está lejos en esta puta ciudad inundada de aguas turbias, y con los pies helados en espacios terribles no se llega a ninguna parte, cielo. Es que esta noche, en verdad, hace mucho, mucho frío

sábado, 6 de noviembre de 2010

Estar atravesado de espacios no es estar solo, es que te llenen de vacíos hasta que ya no quede nada.
Eso es, no otra cosa.

jueves, 4 de noviembre de 2010

Tormenta

calma.
Necesito un buen día.

Configuraciones

El temor a hacerse viejo y la soledad me empujan a querer que la fugacidad sea la vida; que cada recuerdo quede impreso, anudándome en las memorias que quise almacenar y los puntos que quise subrayar. No sé de tiempo ni espacio cuando recuerdo; siento.
Duele el pecho por estos días, y quiero pensar que no es extrañar sino falta costumbre. Querer duele, y ese dolor se ubica en el centro de mis mandos; afecta todo en cuanto soy, dibuja formas que desconozco en mi hacer diario, erradica las ganas de dar pasos firmes.
Querer me cortó las alas, y el no ser querido me cortó las manos.
Proceso las cosas a medias; veo la mitad del mundo. Cruzo la vereda constantemente, no miro a los lados a veces. Soy la irresponsabilidad hecha carne, el lado terrible de tus ganas.
Tengo quebrado algo, vomito de pena. Estoy enfermo de dentro, pero tengo que sonreir; seguramente mañana estaré bien, seguramente todo va a pasar. Odio el tiempo, odio que no pare, odio que arrase. Odio a quien sea que me arrebató la vida con su sonrisa, a quien deboró mis ganas y a quien roba tus ojos. Odio los lazos que hice y que no manejo, odio mi enfermedad y sus putas ganas de perderme. Odio constantemente el saberme no querido; casi tanto como haber creido ciegamente. Odio pensar en el futuro, odio vivir de los recuerdos.
Odio los espacios que ya me atravesaron en ti, que me hicieron explotar, que me confinaron en la zona oscura de tus recuerdos malditos.

Me enfermo, porque sé perfectamente lo que no quiero, pero lo que quiero se complica, se extiende, se pierde, se muere o se va. Las ganas se deshacen, los motores se desarticulan, mis capacidades se llenan de incapacidades, me contamino en definitiva. Y no lo grito constantemente, pero salvarme... no sé que necesito para salvarme, porque descarto como imbécil cada paso, cada posible avance, cada evolución. Yo me estanco a porfía, porque en el fondo sé que nunca será igual que el ayer, que nunca será nada igual. Todo se fue a la mierda y hay que aprender a vivir con eso hasta que parezca felicidad, normalidad o lo más cercano a eso.

Por último, odio tu silencio ignorante. Odio tus ganas de matarme pero guardar mi cuerpo en algún lado, odio lo funcional, lo puto y lo enfermante que me hicieron sentir. Odio que te sientas tan especial como para excluirme de tu mundo métrico. Odio la idea de que cambiarme nunca sea algo malo y terrible, por el contrario, sea todo un avance.
si no duermo, la mala sensación no se acabará nunca.
No sé que quiero, ese es el problema.
Tengo que evitar estas cosas. Iba bien, porlaputa

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Momento

Le quedaban dos líneas por acertar y se llevaba una PSP, el premio mayor de la maquinita. Me quedé observando cuando vi que de pronto toda la gente se detenía a mirarla jugar. Entonces acertó una más. Le quedaba una, y cada vez éramos más quienes observábamos.
En el último segundo por cosas de precisión falla, y al darse vuelta descubre que además de sus papás habíamos al menos 15 personas dispersas por el pasillo mirándola. Se pone colorada un poco, y la masa de golpe se dispersa.

Fue un buen día parece, porque después de eso me fui sonriendo, le dí al botón de Play y sonó Caribou.-

Cosas de otra vida

Podríamos habernos levantado, duchado y tomar desayuno. Mi café, tu té, el pan con queso o palta. Podríamos haber tomado la micro, haber hablado alguna tontera o intentado cambiar el mundo. Tal vez, con un poco de suerte, habríamos sonreído, y alguna de nuestras sonrisas se habría iluminado con los rayos de sol de la mañana. Me habría bajado en el metro, habría dado un abrazo antes de hacerlo y habría mirado la micro partir buscando una sonrisa; la tuya.
Podrías, siempre podrías, haber llegado a casa, encontrar la luz prendida, la mesa puesta y panqueques con manjar sobre el mantel, al lado de la panera.

Pero estas, todas estas cosas, no son cosas de nuestras vidas. Porque al final somos coincidencia, somos casi un intento por nadar que se pierde en las corrientes. No fuimos (yo fui, tu fuiste).

Podríamos apagar el mundo ahora, y perdernos por un buen rato que, a conciencia, podría ser eterno. Podríamos mutilar en un segundo la de intentos (míos) y las ganas de no hacer cosas al respecto. Podríamos no llamar más, no bailar de nuevo, dejar el telepizza a las 4 a.m.
Podríamos dejar(nos) en este momento.


¿qué serán, entonces, nuestros mundos?
Estaremos a millones de años luz, muy posiblemente, con un montón de ganas de estarlo...

lunes, 1 de noviembre de 2010

Al final, un corazón así pesa.
No hay que culpar a corazones a media máquina;
al final son ellos quienes no saben lo que un corazón de verdad puede lograr.
Lo siento mucho, de verdad.
Y juro, por tu dios lo juro,
que intenté todo lo que en mis posibilidades estaba.
Ya no me queda nada, y lo que queda tampoco te satisface.
Yo así no puedo; tal vez por lo mismo te entiendo.
Quiero que seas feliz, pero por favor, no me digas nada acerca de ello.
Yo evolucionaré.

No sé que más decir al respecto.

domingo, 31 de octubre de 2010

Noviembre es otro mes

Las palabras están sobrestimadas. Así mismo lo están todos los recuerdos que conectan, incluida la vida misma y todo lo demás.
Porque al final soy yo el que lee lo que quiere leer, porque interpreto más de la cuenta, no sé. Disfruté lo que para otros fue una novela que se escribe sin ganas, con un lenguaje complejo, con la mano cansada. De eso soy culpable; de darle curso a unas letras perdidas.

Me destruye saber que al final todo es un reflejo de una realidad a medias. No puedo confiar nunca más así; no debo, no corresponde. Uno termina por comprender cosas así, por conversaciones a las una de la madrugada, cuando en la mejor de las buenas ondas uno intenta no perder el norte.
Mi norte era volver a algo.   Pero al final duele. Todo duele.
Y no sé nada de nada, pero tengo que sonreír, estudiar y chao, porque por estos días sentir debe ser  es algo completamente accesorio, y uno llora mientras camina o ve tele sin dejar de vivir en la normalidad. Así mismo me río de la tragedia; todo parece tan absurdo! Tal vez debí escucharte menos y ver más. Lo siento.

El punto es que ahora necesito, tal como tú lo has hecho, evolucionar. Y tal como tú lo has hecho conmigo, condicionarte, aislarte, sacarte de mi mundo, sacarte de todo lugar en el que nunca estuviste al ciento por tener la cabeza en otra parte.

Y sí, sólo si a alguien le interesa saber... Sí, creo que me había enamorado.

viernes, 29 de octubre de 2010

Hoy descubrí que definitivamente el corazón no se me rompió. 


Las cosas rotas pierden conexiones; se desintegran, se dispersan. Las cosas enteras tienen la posibilidad de ser funcionales, las rotas dejan de utilizarse. Algo completo sabe de tiempo, una cosa rota, en definitiva, se estanca en un momento y de ahí no sale; siempre es un colgajo, siempre es un recuerdo.


Mi corazón, definitivamente, no se rompió. Todavía duele, pesa y se inunda.

miércoles, 27 de octubre de 2010

Podría enterrar la punta de una aguja en mi cabeza y mi reacción sería la misma que con una bala.
chao

martes, 26 de octubre de 2010

En verdad sí tengo mucho que decir. Así mismo tengo mucho miedo. Al final, todo se anula.

Yo? me consumo.

lunes, 25 de octubre de 2010

Cuestión de fe

Tejimos una historia con bolsas de feria, las de colores. Es algo que tiene mucha onda; a las niñitas de nuestros lugares predilectos les encanta. Diseño independiente.


Nosotros fuimos diseño independiente; una cosa que tú y yo llegaríamos a entender. Cosa de proximidades, de sabernos más de la cuenta. De excesos, tal vez.


El punto es que, como toda bolsa de plástico, no pasamos la prueba de fuego; yo, bolsa verde, y tú, roja, nos derretimos. Y a nadie le gusta ese plástico, pegote, que se deforma.

Entonces?
El reciclaje? Cosas de tiempo. No sé. Hoy somos tóxicos parece, y yo me desarmé. Es la constante en mi usar esa palabra, desarmarse, y suena tan patético como yo en mi cabeza, como yo en mis ecos del ayer, como yo envuelto en eso que siendo tan especial se convierte en algo tabú; Sentir o algo así.




I asked you a question
I didn't need you to reply
Is it getting heavy?
But they realize


Is it getting heavy?
Well I thought it was as
already as heavy as can be


Is it overwhelming
to use a crane to crush a fly?
It's a good time for Superman
to life the sun into the sky


Cause it's getting heavy
Well I thought it was already as heavy as can be


Tell everyone waiting for Superman
That they should hold on as best they can
He hasn't dropped them, forgot them, or anything
It's just too heavy for Superman to lift


Cause it's getting heavy
Well I thought it was already as heavy as can be


Tell everyone waiting for Superman
That they should hold on as best they can
He hasn't dropped them, forgot them, or anything
It's just too heavy for Superman to lift

sábado, 23 de octubre de 2010




Es necesario que camine, y no quiero que nadie me empuje a hacerlo. No puedo esperar más cosas de nada, al final del egoismo es bueno aprender que siempre seré uno y lo demás, a ratos, estará demás. Tal vez buscar la linea intermedia entre el egoismo y la empatía sea bueno, y partir de ahí.
Sospecho que, apenas logre irme, no tendré razones para volver.
Me molesta el estómago pensando en el peso de preocupaciones que ya no me corresponden.

jueves, 21 de octubre de 2010

No puede ser que el paso del tiempo sea tan arrasador. Simplemente no es justo; no es justo que se lleve todo, no es justo que siga creciendo así, que pasen meses tan terribles, que siga sintiendo lo mismo como si no hubiese aprendido nada.El viento se lleva lo que le conveniene... o lo que no pesa? tal vez con el tiempo sea lo mismo.
Pero es injusto, porque yo estaba feliz. Es esa angustia, esa pena, ese sesgo de pensar que si no despierto de una vez todo seguirá igual. Eso mismo es lo que ocurre cada día; ese desgano de saber que despierto dentro del mismo sueño recurrente, el oscuro, el eterno, el vacío, el solo.
Nunca despierto, nunca. 
Es que mi casa no es mi casa, mi pieza no es mi pieza, mi cabeza viajó por negocios, mi corazón enjaulado.
El tiempo, después de todo, se demora.
El mundo (el mío) es una pecera. Así, de pronto.

Estoy contenido en algo que me pesa, estoy hundido en algo denso donde pierdo la sensación de tener pies, manos, voz y corazón.

En la pecera, como el mundo es pequeño, tiendo a hacer mapas con lo que va pasando; tengo la sensación de que si repito los recuerdos varias veces, el mundo se irá viendo más rico en espacios. Y es lindo, porque los recuerdos son como cajas de tizas de colores, y disfrazo todo el vacío de hoy con los aromas del ayer. ¿Ese es el mundo? sí. Es eso.

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Tal vez debería dejar de leer el ayer. Es como esa caricatura donde sale un señor que busca un nintendo y juega; al lado dice "Esto no te hará más joven". Es como eso, ¿no?

miércoles, 20 de octubre de 2010

Es extraño acordarse de pronto que alguna vez todas las cosas se suponían perfectas. Amaba esa perfección que incluía hablar, callar, llorar, sentir olores y sonreír, abrazar con fuerza y dar besos con palabras al oido y corazón. El teléfono en la noche, las calles de providencia un Jueves cualquiera. Mi abuelo preguntándome que cuando le iba a llevar una chiquilla, los pasteles que traía y que me daba con las mismas manos que tocaban tanto a sus perros.
La vida y todos sus componentes hay que agradecerlos, es cierto. Pero yo no quería que se fueran. No tenían que hacerlo.

Y es una pena que todo se desmigaje así, así como el pan tostado que se quemó en una cocina el 24 de agosto en la mañana, al lado de la leche que se volvió nata esperando una camioneta; así como las ganas de querer en las noches que se volvían días y tardes interminables, que se alargaban y desaparecían en un terrible domingo en la tarde. Así como un 21 de mayo lejos de las burbujas que llamamos realidades.

Es una pena, porque no queda nada para hoy; tal vez sí para mañana, y no puedo no agradecer el ayer. Pero el hoy está vacío, con ese vacío propio de espacios que pesan más y más sin fin; como esos vacíos interestelares que se llenan y pesan por materias no identificadas. Son esas materias las que no me dejan, nada más que eso. Y yo ya no quiero más, así de simple. No sé que quiero, porque de pronto todo falta, y cada movimiento, cada paso que doy, lo hago para deshacer e ignorarlo. 
Por la mierda! Esta noche es tan vacía y duele tanto el pecho! parece que las ganas de vomitar remitieran a cosas más allá que aquello que se ingirió hace unas horas; una especie de vomito metafísico o algo así.
Santiago sí es un pequeño zapato, y el cielo se pone de colores raros que por alguna razón siempre veo y nunca omito.
Santiago siempre logrará doler de alguna forma, y no en un intento de hacer pebre mi suelo recuerdo que lo mejor de europa era que no había nada; que todo estaba limpio de lo que reparto por las calles (las mías, claro).

A esta hora recuerdo que debo dormir. Pero como nunca hago lo que debo, leo citas de películas que me hacen sentido con todo lo que ocurre a diario y suelto todo, y se supone que everybody's gotta learn sometimes, y que Amelie no tiene huesos de cristal y podrá vivir bien.

Entonces, ahora, debo aprender a batallar. La tarde no me debe ganar nada; el levantarme tampoco. Por favor, debo dejar atrás los ideales; las ganas se hacen, yo sé que sí. Necesito que sea así, sino, no me queda nada.

domingo, 17 de octubre de 2010

Espacio muestral


Las aproximaciones son como las percepciones erradas. Hay grandes y pequeñas; todo depende del tramo con el que se vaya a trabajar.
Aproximar la realidad supone peligros que se nos van de las manos, y esto no es concluir que se está a tiempo de hacer cosas al respecto; tal vez es un esquema para reconocer un mundo que cabe dentro del plano cartesiano y que esto no implica que sea correcto. El punto está en que para este tipo de problemas hay una formula. La abstracción es menor; el resultado es real. 
Algo va a dar; no sabemos qué, pero en algo aterriza. 

Es cosa, creo, de resolver la ecuación con tranquilidad, de no alterar más factores, de no reducir el espacio muestral cuando en el desarrollo del problema todo es una posibilidad.


En las dinámicas del perderse, callar es mutilarse, y no mirarse es aceptar que el fin de la noche acaba con el ayer que se traduce en memorias en cuarentena.

martes, 12 de octubre de 2010

aun

Cuando el interruptor hacía click y la pieza quedaba a oscuras comenzaba a temer. Primero porque en la pieza del lado la luz permanecía prendida hasta altas horas, y producía sombras extrañas que iban y venían dejando un rastro de crujidos, y segundo porque si miraba hacia la pared de frente a la cama lograba ver una luz verde, fija, como un láser. En algun reader's digest leyó que unos soldados vieron algo así en plena guerra y que finalmente resultó ser Jesucristo; aun siendo algo así lo aterraba.


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de pronto todo lo que eran memorias son fotografías. Recuerdo vivamente el miedo, como si nunca se hubiese ido.

lunes, 11 de octubre de 2010

No sé como se parten estas cosas porque sencillamente no sé que voy a decir. Voy a jugar a la ruleta rusa esta tarde para comentarte lo que pasa.
Ella ha estado en tu lugar, imagino. Y escucharla, de alguna forma, es escuchar las cosas que no dices pero supongo que sientes.
No es triste. Es lo peor, porque entiendo tan bien sus decisiones que debería comprenderte y ser así de consciente.


Tengo que crecer, es cierto, y es cierto también que no estoy entero. Y me gustaría de verdad pensar en tiempos mejores, y con esto no me refiero a ninguna situación particular entre nosotros, me refiero a ser capaces de definir y delimitar.
Soy un niño, ya ves.

sábado, 9 de octubre de 2010

Los Barcos

se hunden.


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Entonces, la ansiedad es lo que come desde el centro de mi universo.

viernes, 8 de octubre de 2010

Uno quiere, hace esfuerzos y se va a la mierda.
Ayer lo dije y me escuché trajicómico. Pero la verdad es esa; puta que era feliz. Y todo se hunde (todavía más, meh. Nunca es suficiente).

Creo que tengo muchas cosas que evaluar.
Creo que tengo que pensar más y sentir menos. Enfriar.

Yo no lloro, vomito y pierdo la fuerza en las piernas. Me ahogo, multiplico la masa del aire dentro de mi, se potencia, mas nunca lágrimas.
No sé que pasa, siento que dentro de todo soy un algodón que ya pesa de tanto que ha absorbido.

domingo, 3 de octubre de 2010


El tiempo El tiempo El tiempo El tiempo El tiempo El tiempo El tiempo El tiempo El tiempo El tiempo El tiempo El tiempo El tiempo El tiempo El tiempo El tiempo El tiempo El tiempo El tiempo El tiempo El tiempo El tiempo El tiempo El tiempo El tiempo El tiempo El tiempo El tiempo El tiempo El tiempo El tiempo El tiempo El tiempo El tiempo El tiempo El tiempo El tiempo El tiempo El tiempo El tiempo El tiempo El tiempo El tiempo El tiempo El tiempo El tiempo El tiempo El tiempo El tiempo El tiempo El tiempo El tiempo El tiempo El tiempo El tiempo El tiempo El tiempo El tiempo El tiempo El tiempo El tiempo El tiempo El tiempo El tiempo El tiempo El tiempo El tiempo El tiempo El tiempo El tiempo El tiempo El tiempo El tiempo El tiempo El tiempo El tiempo El tiempo El tiempo ...


Tengo que hacerme ideas más claras, tengo que crecer y madurar. Tengo que dejar las tensiones, tengo que relajar las ideas. 
Uno hace de pronto castillos en el aire, pero todo es tan vano que ya no es que el castillo se desarme, tiene que ver con que mi motricidad fina simplemente no recrea castillos.

Hay dolores que no se quitan con medicamentos ni nanai, que son de uno, y por ende, cada quien debe batallarlos. Eso lo aprendí, ahora debo ponerlo en práctica. No soy quien para crear mundos; pasa por un tema de suficiencia, porque soy insuficiente.  
Con el pánico dentro no descubro nada, siento, y lleno lineas que no dicen nada como si fuese aire que se expulsa porque sí.

Que los días me devoren. Idea recurrente; debería dejar de ser tan recursivo. Es que no quiero pensar, es eso, y quiero dejar atrás los miedos porque lo malo de tener el corazón en las manos es que sufre las convulsiones de la vida reflejadas en estas.

Necesito algo, y no sé que es.
Pero hoy ruego que las horas raudas destruyan.

sábado, 2 de octubre de 2010

Que las horas me hagan trizas, que los días me devoren. 
Uno de estos días el calendario me borrará del mapa. 




Que me diluya, que me diluya.
Todo está vacío, nada tiene sentido, el estómago, el pecho, el aire. 
Nada tiene sentido, que me diluya en las horas, en los segundos, los minutos.
Que me devore el viento y las ganas de volar, que fluya luego, que se vacíe. 
Queda tan poco! y todo es tan vano! Todo es tanto! todo es tan poco!
Vacío, de nuevo, vacío. Tengo que caminar al sol.


Que las horas me hagan trizas, que me pierdo y me ahogo.
Que los días me devoren.
Uno de estos días el calendario me borrará del mapa, y sin referencias, cielo, me deshago.
Que las horas me hagan trizas, que los días me devoren. 
Uno de estos días el calendario me borrará del mapa. 

A estas horas y alturas sólo queda lamentarse. Una. Dos. Tres veces más.

jueves, 30 de septiembre de 2010

Rewind and Erase

"Me sumo a un recuerdo latente, esperando hallar el punto donde la ecuación falló. Quiero encontrar la formula exacta para no equivocarme, para no perder la cabeza de nuevo, para no creer que eres el único destino posible.
Hilo los pasos en reversa, uno a uno, como quien pierde algo y lo busca sin cesar. 
Yo perdí bastante. Y aunque vuelva mil veces mis pasos atrás, no voy a encontrar nada.
Sufro la concecuencias de una monotonía enfermiza, que fuera de ser un obstaculo para la mi bienestar, repite tu nombre a cada momento.

He cometido muchos errores hasta ahora. Es parte del ser iluso, o tal vez es simple y pura estupidez.
El problema se basa en que en algunas ocaciones creo ser suficiente para tí. Mas muchas otras me siento como un trapo, que por mucha utilidad que tenga, nunca llega a importar más de lo que importa un trapo.

Y así, una y otra vez, camino por los mismos pasos, empantanado. 

Me pregunto a mi mismo "¿Te crees así de enfermo?"... Enfermo no.

Perdido.

Triste y perdido. "




Esto es de Julio del 2009, y siento que finalmente es todo un ciclo. Es posible, creo yo, salir de todo con la frente en alto. El mundo no se acaba.
Tengo que convencerme de esto y otras cosas, porque aunque duela y cueste... no sé.
A ratos tengo el presentimiento de que lamentaré decisiones toda la vida.

martes, 28 de septiembre de 2010

En primera persona

Lo cierto es que esto es un alto, porque aun debo leer. No basta con un día de trasnoche, porque los días se hacen cada vez más cortos y pesados.
Debería leer, pero quiero dormir... En verdad quiero leer, pero debería dormir; ya no sé cual es el mejor orden para los factores, el punto es el resultado, (k) invariable. Y es así con todo.

Esta noche, como algunas otras, me deshago. Pero eso ya no me quita las ganas de correr, arrancar; la gracia de ir colina abajo es que te vas sólo, con el vuelito. Tengo ganas de creer en mi, por una vez. Y si bien no es el mejor momento para intentarlo, nada pierdo; todo lo propenso a perderse quedó en el camino.

Esta noche no hay café; no quiero espantar los sueños. No hay manos ni abrazos, sólo libros y hojas de presentaciones complejas. Pero la vida es así, y uno de estos días no tendré nada que hacer ni nada que olvidar...

domingo, 26 de septiembre de 2010

Lo bueno de llorar

Cosas de respiración, como eso de desarmarse en otros brazos y dejarse caer... Es como de actitud, porque no se trata de botar gotas por doquier; tiene que ver con como las rodillas comienzan a temblar y perder fuerza, como el pecho comienza a presionar el aire, como parece que cada inspiración se triplica dentro tuyo, y todo sale. Todo sale.

sábado, 25 de septiembre de 2010

...Tal vez el pensarme fuerte como para salvarte tiene que ver con que cada vez que me sentí débil me dejaste sólo...




A veces hay que tener cuidado con hacer zapping en canales de cinearte...

miércoles, 22 de septiembre de 2010

Hoy me acordé de mi abuelo

Sí. Hoy me acordé y lloré un poco. Y fue lindo.




Hay espacio no resuelto, pero Dios, cómo vive!

martes, 21 de septiembre de 2010

A eso de las nueve de la noche las luces titilan y los sueños estallan. Mis ojos se pierden en un santiago finito cargado de bocinas y brisas frías. Se me olvidan los problemas, se vuelan, se pierden, y de pronto respirar es hasta más fácil. Pero ¿Que hay de la ausencia de tus brazos presionando mis costillas? A ratos me carcome el cuerpo; el pecho se vacía y caigo, caigo.
Lo peor es que no se acaba el espiral, no se acaba... 

domingo, 19 de septiembre de 2010

De pronto no tienes nada, ni siquiera donde llegar...
Una facilidad para desmembrarme que me asusta; un control que perdí y que lo recuerdo ausente cada vez que cortas como una V desde mi pecho y terminando entre mis hombros y mi cabeza; ese espacio que era tuyo y que por alguna razón que a veces comprendo diseccionas.

Es eso, o asumir que las burbujas, al tocarse, iban a reventar de todas formas. Y yo perdí los brazos en este viaje.

jueves, 16 de septiembre de 2010

Que ganas de estar mejor... Que ganas de que de pronto las cosas funcionen, que ganas de libertades, que ganas de ser más y mejor.
Que ganas de no sentirme tan sólo! Que ganas de que deje de doler! Que ganas de encontrarle sentido a todo!
El vacío suele ganar, y soy yo quien suele no tener ganas de jugarle en contra...
Me siento bien por asumirme ignorante; me gusta saberme culpable de ser el descuido que suelo ser. También me siento bien con lo material; me gusta, por ejemplo, la sensación que da el papel en una carta (cosas que no pasan, por ejemplo, con el mail); esa textura y olor de la caligrafía misma y la mano que la modela.
No tengo saberes, sólo nociones; cuando caigo, caigo mal y me desarmo. Suelo vendarme los ojos y suponer lo mejor; vivir un escalón más abajo para ver todo entre los cuerpos perdidos de las multitudes, encontrarse con lo que no se ve desde arriba. Y no es una ventaja, no. El mundo, desde abajo, por tentador que parezca, es oscuro.
Las memorias ya no las guardo, las considero cada vez menos. Porque me pesan en el alma tanto así como el hoy y el mañana, como los años que no quiero cumplir y las cosas que me gustaría ser y hacer antes de que sea demasiado tarde.
En estos momentos siento mi cabeza atravesada por un tubo, y es extraña la sensación de vaciamiento central. Siento que en ese lugar se alojan vientos más pesados que los días de tensión (que por lo demás, son cada vez más recurrentes).

Virtudes de la lluvia

Nunca se reduce al mojar, al hacer barro, a la posibilidad del resfrío inminente. La lluvia limpia, escurre, y luego de todos los embates posibles verás cómo es que luce el cielo; limpio como nunca antes.

lunes, 13 de septiembre de 2010

Caídas

Tal vez es la falta de sueño; cuando duermo se me olvidan los problemas, y esta noche pasó de largo. Vengo con una carga negativa a todo dar...

Se acabó

Ahora hay un nuevo rumbo. Si quiere seguirlo, contáctese con inutil.mente@live.cl
Sino, puede irse a la mierda.

domingo, 12 de septiembre de 2010

Dos partes

Puedo hacer (hoy) dos cortes. Uno horizontal y uno transversal. Incluso ambos.

Terminaré el algún momento dándome cuenta que en el fondo las cosas tienen que ser como son. No queda de otra. No me siento bien, mas sospecho que la única esperanza que me queda es que la situación tarde o temprano cambiará. Me quebré mucho; si bien el tiempo no se agota, las situaciones si lo hacen; las situaciones, tú y, por qué no, yo.

No te voy a odiar ni nada por el estilo. No soy de esos; sólo dame tiempo para aprender, porque el miedo sigue aquí y las tentaciones no se detienen.

jueves, 9 de septiembre de 2010

Taladros

Se muere de frío y miedo a eso de las tres y media. Los temblores no cesan, la oscuridad no perdona. Las nubes no se marchan y el cielo, por pedazos intermitentes, aplasta lo que alguna vez fue su mundo.
Cada vez tiene menos sentido todo; es peso, es pena, pero nunca con sentido. Aun espera esa sensación de despertarse y ver que todo está donde lo había dejado antes de dormir.

lunes, 6 de septiembre de 2010

Conclusiones

Si no aprendemos, no vivimos. "Adaptación" dice Darwin. Yo digo aprender a vivir en el escenario que nos tocó.
Hay que ser positivos, hay que buscar lo mejor. Los malos tiempos deben irse, y yo quiero de verdad hacer todo lo que esté en nuestras manos por ello, mas sin tu ayuda, todo será vano.


Versión subtitulada para que se logre compender a la primera.

{the other side}

Camina fuera de "Bravissimo" y desde ahí observa el Lcd. En MuchMusic se ve "Of melancholy hill" de Gorillaz. Entonces todo se detiene; se quita los audífonos mientras el viento que avanzaba a su ritmo le regala las hojas secas del microsegundo. Observa y escucha la canción desde una de las puertas abiertas. De pronto todo el peso se va.
Recorre las calles que hace unas horas fueron de ambos, mas ahora son sólo suyas. Ya no quiere sentir mal. Entonces llega a los pies del cerro y entra por la avenida principal. Esta vez descubre que por donde anteriormente había bajado había una fuente. Nunca la vio hasta ese instante, en que el verde del fondo decorado con el brillo de las monedas doradas y plateadas le consume la mirada. Sigue subiendo; ahora encontró gallinas que pasean indiferentes a las parejas que descansan bajo las sombras.
Al llegar al lugar donde más cómodo se había sentido comienza a disfrutar y rememorar. Le quiere de vuelta, es cierto, mas sabe en alguna parte del universo existe; por hoy eso es más que suficiente. Terminadas sus cavilaciones, dispone a irse pateando piedras del camino.
En cuanto vuelve e a la calle principal, una mujer a toda velocidad desciende en su bicicleta cantando "Libre, como el sol cuando amanece, yo soy libre..." a gritos. Entonces algo hace click dentro del, y comienza a bajar trotando. Saca sus audifonos y pone alguna canción que en particular le recuerde los "buenos" tiempos. Entonces aumenta la velocidad, y ya nada importa mientras corre. Y canta trozos de canciones, no fuerte (tal vez para si mismo), y con cada zancada siente evaporarse el peso que hubo en sus hombros. Toma luego un camino final; es un puente de madera. Lo recorre veloz, no se detiene ni en los lugares llenos de barro y agua. Sigue corriendo hasta llegar a la entrada principal, se detiene a beber agua y vuelve a la calle sonriendo y caminando ahora más ligero.
Cuando va sobre el río, saca de su bolso una hoja y un lapiz. Escribe la última sentencia, arma un cohete y lo lanza al Mapocho. El cohete se desvía rápidamente; de todas formas cae en la corriente y se pierde.

{the bad side}

We try, but we don't belong...

Si supiera que el río no tiene fin me refugiaría contento en él. Ya no tengo espacios para mí; todos están plagados de recuerdos que (a fuerza de razón) hago ver como ingratos. Porque tengo ganas de tener excusas para decir  "no estoy para esos trotes" y que no me digan nada al respecto. Pero no las tengo; me van quedando unas pocas ganas de saberme vivo y armónico, que se diluyen de todas formas.
Lo demás se lo han llevado...

(Cut copy - Strangers in the wind) 
Cuatro años era el lím. Más allá no llegaríamos porque la ciencia así lo estipulaba. Pero la verdad es que siempre esperé más; uno siempre quiere creerlo así. Yo lo quise así, porque yo me asumo de haber sido feliz a tu lado y sentir que fuimos algo.

(Of montreal - Groenlandic edit)
Me hace corto circuito hoy el haberte sentido tomando mi brazo entre toda la gente de la fiesta, y luego abrazarme así como si dejaras claro que de alguna forma nos pertenecíamos mutuamente. Me hace corto circuito y me hace sentir un tanto vacío, porque al final soy como la prenda que se te queda en el sillón de la fiesta de alguna noche...

(Keane - Everybody's changing)
Y ya no soy el mismo, es cierto. No ahora que me quebro tan fácil, no extrañando así (y no usaré el dependiendo porque en verdad es más extrañarte). Y no voy a mentir más porque mi cuerpo sabe y se ahoga por tu ausencia. Porque hoy te pensé, sí, y se me apretó algo en la boca del estómago; de pronto tengo que salir y correr, respirar y vomitar, porque no puedo conmigo. No puedo conmigo sin ti, y no es dependencia, es sentir tu ausencia y lamentarla con la furia de lo que nunca vamos a entender.

(Javiera Mena - Cámara Lenta)
Ya no tengo ideas, sólo me quejo cuando siento. Las soluciones, por ahora, se reparten en caminos de difícil acceso. Y me pierdo constantemente intentando cambiar las cosas; al final los herramientas se agotaron y no llegué a ninguna parte.

(Metronomy - Nigths intro)
Creo que tuve miedo desde el día que salí sonriendo con esta canción a eso de las diez de la mañana. Tenía miedo de no llegar hasta donde debíamos. No tuve miedo a sentir, sino a de pronto verme obligado a dejar de hacerlo. No tuve miedo a dejar de verte, sino a necesitar tu abrazo y que simplemente ya no sea una posibilidad. No  temí nunca desarmarme, sino a que me deshicieras.

(Of montreal - We were born the mutants again with laught)
¿Tanto mal...?

(Gepe - Los barcos)
No llorar no significa nada. Es sólo tener el corazón seco y los lagrimales no disponibles. Porque siento de una manera que no imaginas, porque siento y tiemblo, y "me muero", sabes?  Me muero porque no te dije a tiempo seguramente que no te quería lejos, que no quería soltar tu mano. No te dije que me duele en serio saberme tan permanentemente dañino.
"Los barcos se van" y yo me quedo. No estoy listo, no quiero tampoco dejarlos ir. Y ya no tengo excusas para detenerlos, uno sabe desde antes que "disfrutan la orilla y luego se van", es cierto. Pero esta vez solicito que se detengan. Esta tarde, estoy seguro, de que existe mucha costa por explorar.


06 - 09- 2010
El flujo de la maldad de un ataque en plena tarde...

viernes, 3 de septiembre de 2010

Óptico, no háptico

Eso es. Error conceptual.


Entonces bajará de los árboles, será de verdad, mirará al frente (o al piso en su defecto) y sonreirá lo justo y necesario. Porque fue óptico, nunca háptico.  Fue óptico, nunca háptico.
Nunca háptico.

miércoles, 1 de septiembre de 2010

martes, 31 de agosto de 2010

Liquidación de saldos


Me siento morir en ti, atravesado de espacios
que crecen, que me comen igual que mariposas
hambrientas.
Cierro los ojos y estoy tendido en tu memoria,
apenas vivo,
con los abiertos labios donde remonta el río del
olvido.
Y tú, con delicadas pinzas de paciencia me
arrancas
los dientes, las pestañas, me desnudas
el trébol de la voz, la sombra del deseo,
vas abriendo en mi nombre ventanas al espacio
y agujeros azules en mi pecho
por donde los veranos huyen lamentándose.
Transparente, aguzado, entretejido de aire
floto en la duermevela, y todavía
digo tu nombre y despierto acongojado.
Pero te esfuerzas y me olvidas,
yo soy apenas la burbuja
que te refleja, que destruirás
con sólo un parpadeo.



(Julio Cortazar)


Decir algo más sería un feo atrevimiento...

Yo no se nada del mundo

Y el mundo no sabe de mi...

Yo no sobreviví a la liquidación de saldos, es eso, y ahora recorro paisajes que se revelan como espejos del tiempo quemado.

lunes, 30 de agosto de 2010

Me gustaría saber que cosas decir en momentos difíciles, pero estoy tan nublado... Lo siento. De verdad lo siento, pero soy el ser menos funcional para lo que sea.
No me gusta ver el mundo desmoronarse. No quiero más. Puedo evitar muchas cosas, pero estas cosas seguirán ahí. Sólo para ejemplificar; mi abuelo no volverá, mi papá no dejará de llorar porque yo no lo vea, mi mamá no dejará de preocuparse si yo me hago el leso... Nada volverá a ser lo mismo si sólo espero; ¿Y haciendo cosas? ¿Cambiará algo?
Cosa de actitud tal vez. De todas formas la actitud no está, y necesito refugiarme, necesito tener donde volver...

domingo, 29 de agosto de 2010

Tengo que arreglarme

No quiero que se me vaya de las manos el instante. Tengo que hacer cosas al respecto y repararme, urgar en los agujeros negros, extirpar el miedo del cuerpo (no sé si de la dimensión psicológica pero sí física). Al final yo también me enfermo; son otros achaques, pero de todas formas me convierto en una masa que siente sin pensar.

"Han pasado tantas cosas y no me ha pasado nada". Creo que es un problema...

sábado, 28 de agosto de 2010

ilógico y contraproducente, enfermo de dentro, agujero negro. Hay que sentarse a reflexionar, pero lejos.
Agosto se lo lleva todo. Cada vez tengo menos ganas. Es una pena la verdad.

How to disappear completely

Reformulaciones, aire y agua con azúcar. Hay que dormir y mirar de más lejos.

viernes, 27 de agosto de 2010

perdón por ser y querer.
chao.
A las tres am suele darme un miedo intenso. Es el silencio, creo, y la posibilidad de que alguna voz desconocida lo rompa en un grito. Eso me da pánico, más ahora que por cosas de la vida me siento un pollo.

jueves, 26 de agosto de 2010

No sabe cómo pasa el tiempo; no sabe cómo, así que se sienta en aquel lugar donde más viento pasa, donde más hojas secas caen, y ve como cada microinstante fluye, como el viento se lleva todo, tierra, basura, parte de él. Y se vá, todo se vá y se pierde.
Ya no quiere caminar. No es algo para siempre, no. Es un instante. Es el instante en que ya todo deja de tener sentido y agrada, el instante en que ya deja de ser él y sus condiciones. Ya no pensará, no por un segundo. Sentirá y nada va a cambiar. Sin embargo el viento habrá barrido, y del todo sólo quedará la mejor parte.

miércoles, 25 de agosto de 2010

Seguir.

Lo dinámico obliga; la vida sigue. Los escenarios cambian, los mapas se reformulan...

martes, 24 de agosto de 2010

24 de agosto

Son las 8:23, dormí pésimo, perdí tiempo como idiota en la madrugada. Estoy medio vestido y en el aire. Mi hermana llora. Siento vacío, más todavía.
Son las 8:24, y hace cosa de minutos supimos que mi abuelo tuvo un accidente. Falleció. Y no puedo creer que sea verdad, no puedo creer que sea verdad. No es verdad, ya es demasiado. 
Me pesa algo ausente dentro.

lunes, 23 de agosto de 2010

Los esquimales van a escapar del verano. El iglú se derrite, sus tierras (de hielo) desaparecen. Los esquimales tienen miedo; se acaba la comida. El hielo se partió en dos. Los esquimales se separan lentamente. Uno flota rumbo al verano. El otro, aun en invierno, se congela.
- Demasiado... No demasiado no. Nunca es suficiente.
- A ver, ¿Cuantos eran?
- Dos.
- ¿Dos?
- Dos.
- ¿Doz?
- Doz... es que parece que tengo la lengua más larga... No sé, como que no calza con la mandíbula.
- A ver. Abre la boca.
- No... y lo otro... como que el aire tiene filtraciones en mi boca... Fijate...
- Ah! Madonna puede hacer lo mismo
- ¿Sí?
- Sí.
- Entonces no soy tan especial...
- Yo he estado aquí antes. Pero de día...
- ¿Sí?
- Sí. He estado ahí al frente, ahí... Por allá hay un Barco... Pero no en el mar.
- ¿Cómo?
- Así, pos... Hay un barco... en la tierra....
- Bonito!
- No soy bonito...
-Pero yo te encuentro bonito...
-Eso es súper subjetivo... Ah,  mira, tengo la cara suave...
-¿Sí?
- Sí. Me lavé la cara... harto... y con azucar...

domingo, 22 de agosto de 2010

Brígidamente me empieza a doler el estomago, abajo, a la izquierda. Ese lugar que resiente de alguna forma que no comprendo todas las veces que descubro que la vida es terrible por algún motivo netamente personal.
Porque al final aunque ponga la cara que ponga, me duele que pasen estas cosas. Pero es una estupidez; es una estupidez enojarse porque no sepan lo que uno se esmera en esconder. Y es una tontera que te duela la nuca cuando sientes que nada tuvo sentido, que eres tú quien siempre falló cuando quisiste ser lo mejor. Y te miras las manos, vacías de nuevo, porque ya no tienes nada más que dar, porque estás agotado. Lo peor es que el corazón no lo entiende ni lo hará por ahora, y te empuja a seguir adelante, sin saber como ni cuando, sin tener excusas válidas más que el sentir.

Entonces se suman un montón de corporalidades que se involucran para hacerse presentes en un dolor bastante disimulado; tal vez ni sea dolor, quizá sea normal. Pero te hace falta algo, porque no tiene sentido sentir tanto; esta búsqueda te hace ser testigo de cada centímetro de ti mismo; y cómo pesa saber, cómo pesa el ignorar, cómo pesa el tiempo y sus consecuencias. Ya no quieres nada, pero si te quedas, tampoco hay nada.

Es cosa de tiempo, y te vas a tranquilizar. Y puede que incluso olvides; y olvidarás sentir tanto así como para que ya nada duela. Uno cada vez cree menos. Uno cree en Dios, cree en los padres y/o cree en la gente particular, pero de pronto cada uno de ellos en desequilibrio se involucra o mucho o simplemente sientes su ausencia, y para cuando no te queda nada, para cuando entras en conflicto, siempre te quedará una opción donde acurrucar tu pena, un espacio para ti y nadie más.

Esta noche no hay que pensarla, hay que sentirla. Y siento tan lejos, tan ausente... que al final suspenderse es lo más sano, suspenderse ante todo, porque así no duele, porque así no cuestionas. Vives menos, pero vives mejor. Respiras menos hondo y todo pierde color. Lo blanco y negro, lo sepia... a veces ayuda.
Creo que después de todo estamos perdidos ambos a nuestra manera. Y yo ya no puedo ayudarte a encontrar nada; nunca lo hice y no lo haré mientras tu así no lo quieras.
Entonces se nos acaba la tregua y siento que el tiempo se me escapó de las manos; que estamos donde mismo o más atrás... Más atrás, sí... porque ya no tengo estrategias.
Siento, junto con el peso de una lucidez casi enfermiza, que dí todo cuanto pude. Hay líneas infranqueables; yo ya crucé demasiadas. Ahora me voy, no sé si con la frente en alto, pero con el alma tranquila; agote mis posibilidades.

Si algo hay, está en tus manos. Yo ya me disolví.

sábado, 21 de agosto de 2010

Aquello de estirar los minutos como chicles y ser felices por micromomentos...

jueves, 19 de agosto de 2010

Jerarquías, recuerdos y otros monos

Para continuar con la función subirá al trapecio, dará cinco vueltas en el aire y esperará que la tierra se abra.

lunes, 16 de agosto de 2010

domingo, 15 de agosto de 2010

Es eso; me gustaría saber si aún queda tiempo para cantar "Maps" de Yeah Yeah Yeahs como un Himno; con fuerza y esperanza; Saber si cuentan realmente los momentos, las proyecciones, el haber intentado ser lo mejor; si cuenta el seguir contando días y pasos, y rezar, y reír, recordar...
No puedo exigir seguridades en estos momentos, pero siento que de alguna forma logramos ser algo bueno. Tal vez en algún momento perdimos el norte, es cierto, pero estamos (estábamos?) a tiempo de hacer cosas al respecto.

La única seguridad que necesito por ahora es saber que quieres seguir adelante. Las demás son preocupaciones que adornarán, llenarán vacíos predefinidos para ellos... Sospecho que esa seguridad indicará algo. De no ser así tengo un montón de planes para eliminar, y otros pocos para que el cielo no se pierda.

La indiferencia.

Me gustaría saber realmente hasta donde pueden llegar/deben las esperanzas.

sábado, 14 de agosto de 2010

Leer Rayuela

Aun no termino, pero siento que leer Rayuela es casi volver sobre mis pasos. El punto clave de todo esto es que estoy encontrando casi el punto en donde estoy ahora; casi coinciden mis letras con las que he leído. Es toda una experiencia, pero en serio; como que cada palabra no es que duela por primera vez, sino que es una segunda vuelta pero con una visión más amplia de cada asunto. Como si esta vez sí se desarrollaran los trasfondos de lo que pasó día a día, de las explicaciones que no dí y las que no escuché.

Leer Rayuela me tiene... no sé si mal, pero hay algo, algo poderoso que me desarma en el mejor sentido de la palabra; ese que me permite ver todo con otros ojos y armarme de nuevo para corroborar el paso de lo que aún no termina.

El destino y los ataques a la memoria.

He sido de los que creen en los signos, en el destino, en que la vida se nos muestra y desarma para guiarnos. Pero a veces le temo a todo.

Temo a la casualidad, a verte donde no estás, a encontrarte en pedazos por la vida. Ver tus zapatillas, tu polerón, recorrer tus lugares, escuchar tu música... Temo que de pronto todo me esté amarrando, que me tire a donde aún no debo correr. No quiero hacer las cosas antes de tiempo; quiero que las cosas salgan bien y como tengan que salir.

jueves, 12 de agosto de 2010

Procesos

Me gustaría pensar que las cosas serán diferentes. La vida es una, ¿Sabes?
Yo me he estado perdiendo. Tú igual. La vida es una, ¿Sabes?
Deberíamos aprender uno del otro. Crecer juntos (aunque acepto que me gustaba eso de crecer revueltos). Hay cosas que no lograremos cambiar de la noche a la mañana, pero siempre podremos hacer algo al respecto. La vida es una; no debemos olvidarnos que tenemos 18 por una vez en la vida; que tendremos 19 y será lo mismo pero un poco más, y que se nos irá de las manos vivir pensando en proyectos, se nos escapará el ahora pensando en cinco minutos más, en diez más, en meses más...
Imaginaba que eramos un tanto felices la verdad; me siento egoista un poco por eso; porque disfruté mucho de ti mientras tú insistías en sutilmente... lograr algo?.

Hay cosas que no cambian de la noche a la mañana, incluyendo nuestros detalles y mis esperanzas.

miércoles, 11 de agosto de 2010

Para un once

Imagino que debe ser siempre así en estas situaciones; como que uno queda con esa tendencia a recordar canciones, lugares y formas comunes (de comunidad, de tu y yo, de ese sentido de común). Yo pensaba que de verdad no importaban muchas cosas mientras fuéramos dos; ¿habré dejado mucho al azar o destino? ¿Demasiado juego de pestañas y poca determinación?

Uno queda con la tendencia a recordar esas cosas, esas sensaciones. El olor del perfume en mis manos o en mi ropa, el sabor de la boca en la mañana, los lugares comunes, el tacto... Debería recordar la cancha que rayamos, el momento preciso en que decidimos alejarnos, pero siento que si traspaso la barrera de los recuerdos no puedo evitar que me invada una buena sensación que de pronto se transforma en ansiedad al ver mis brazos vacíos.

lunes, 9 de agosto de 2010

Los espirales me tienen donde mismo estuve hace más de un año. La vida es extraña y amplia, y me pierdo un poco, y me vacío cada cierto tiempo.

sábado, 7 de agosto de 2010

The Breeze

Me cuesta pensar que esta noche me quedaré en casa pensando sin hacer nada por nosotros. Sospecho que tiene que ser así, pero me cuesta.
Sospecho también que en verdad hay cosas que no son casualidad. El encontrarnos (ayer y en la vida) no pudo serlo; la casualidad tiende a ser menos perfecta. Sin embargo es así; y no te crees la cantidad de cosas que mi mente intranquila puede deducir del simplemente habernos encontrado en el metro. Santiago es una ciudad demasiado grande (al menos el nuestro).
Es más. Creo que justo antes de que llamarás diciendo "Javier, ¿por qué me haces esto?" pensaba en que santiago no es una ciudad para olvidar; que de alguna forma consigue apretar como Zapatilla nueva rebelde. Creo que una vez me paso algo así; por más que usé una zapatilla nunca me acomodó y quedó guardada casi como nueva.

Creo que lo mejor que logro sacar de todo lo que nos ha pasado es esto del juego de las verdades; filtrar cada vez menos. Pienso que eso provocará una serie de reacciones, como que al escuchar en una canción un "¿que nos pasó?" reírnos (tal vez porque lo tenemos un tanto claro; no es nuestro tema por ahora).

Esta noche he de hacerme la idea de que es lo mejor no exponerme a la casualidad; dejarte hacer vida. No es nada fácil; nada de nada. Tengo muchos miedos, tal vez lo más es eso de esperar cosas de vuelta, de no saber cuanto tiempo sea el necesario para sentir (de nuevo?). Todo(s) hablan de cambiar el canal; yo creo que estoy esperando que terminen las publicidades para volver al programa y ver como se viene este segundo bloque.

Es raro. En mis palabras (los parrafos anteriores) hay cero seguridades. Al leerme, leo un montón de "Creo que" o "Sospecho qué". Sé que es una muletilla fea; pero es la que queda cuando no hay un suelo firme, cuando el marco es variable, cuando las cosas no andan del todo estables. No me siento un hombre que sabe, nunca lo he sentido y cuando se trata de querer, todo esto se reduce a la mínima expresión.

Ahora, me gustaría mucho que pudiese UD. darse el tiempo de escuchar esto; y si tiene tiempo buscar la letra. Podría yo aplicarme con Links, con la traducción misma (o tal vez con un video más creativo). Creo que el no hacerlo es parte de la prueba.

jueves, 5 de agosto de 2010

El tiempo y la furia.

Al final siempre entendí.
Con eso voy a que también fue mi culpa.





Es una forma sutil de aceptar que al final hay un dejo de esperanza, no sé si más o menos que eso. De todas formas yo una vez me agoté; no es primera vez. Es posible que al final sea el tiempo el que me arrebata lo que quiero; que sea la fugacidad propia de un sueño, no sé.

sábado, 31 de julio de 2010

Nadiedice

Un ser poco convencional no es uno mejor. Es sólo diferente. Y no es original ni especial. Diferente no debería tener ningún carácter específico; después de todo es un término demasiado amplio.
Hoy me siento el ser poco convencional; y no quiero creer que las cosas van a mejorar cambiando. Cuando el viento sopla desde atrás / Cada paso en falso duele más. No debería ser tan débil; ser poco convencional debería hacerme fuerte; la gente convencional sufre seguido.

Déjame ser lo que aborrezco; un puñado de emociones... Desde que el frío llegó aquí / ansias de ver lo que vendrá ...

Lo terrible de cuando no se es uno es que hay una amplia gama de posibilidades de no decidir por uno mismo; de jugarse chueco, desplazar al Myself a una zona que no debería corresponderle (la de un tercero). Yo siento que siempre fui un tercero. Esa es mi triste realidad; un tercero en un espacio para dos. Y no es fácil saber que hacer, no es fácil decidir sabiamente cuando no se siente, cuando se está en shock.

A veces la noche conspira contra uno; en una noche terrible, por ejemplo, puede faltar HotChip, CutCopy, incluso LadyGaga, y bien, es una posibilidad. Pero no es normal que entre tanta PartyPeople suenen melodías aptas para un soundtrack de Matías Bize, porque de pronto Lo bueno de llorar toma un sentido increíble; y el vernos derrotados en la barra se vuelve un espectáculo sutil; un show snob  con toques de postmodernismo, vodka derramado y papel de muro con onda. Es triste que de pronto el mejor diálogo para una película de esta onda sean las palabras que adornan el ambiente; que todos esos "aciertos" de nuestro guión sean la sinceridad de nuestra vida; "las cosas que no te dije nunca antes" o "las cosas que no me dijiste". De hecho es casi caricaturesco caminar a las 3 o más, en silencio, y que la tranquilidad de la calle se vea interrumpida por una pareja que se sube a un auto, que gritan, que no quiero volver a verte, que eres esto y aquello, que no en la puta vida. No es común; es de esas cosas que suceden mucho en el cine.

A veces me siento un personaje poco convencional, de esos que de pronto se deja llevar por los vicios de una ciudad revuelta, y se pierde. Siento que siempre, siempre, me debatiré entre dos dioses creadores; Fuguet y Bize. Y no sé cual es más penoso.


Que lo cierto es un favor, yo lo siento es un favor...

miércoles, 28 de julio de 2010

Las herramientas

No las tengo. No las manejo. No hay nada en mis manos para la ocasión necesaria. Las oportunidades también se fueron. La vida no es linda, es una puta barata. Los caminos marcan. Unen lo que se aleja. No hay vuelta. Hay vacíos. Sí. Muchos vacíos. Un perro corre rápido. Yo debería correr como perro. Debería usar las alas de las que me hablaban. Desaparecer es bueno para su salud. Para la mía también. Las velas se consumen rápido. Los dedos se vuelven torpes en la oscuridad. Los corazones se detienen sin aire. Las palomas se toman la noche en silencio. Y sin luna pierden sentido. Sentir. No sé si sea bueno. Saber es bueno a veces. A veces la ignorancia. Hay que ser feliz. El cómo hacerlo es la tarea. Hay que desaparecer. Partir de cero. Se rompió un audífono. Es una real pena. Todo es así. Odio las fracturas. La vida es una callejuela de tierra cerro abajo. Llueve. La estabilidad se fractura. Se agrieta. Voy a caer en una grieta si bajo corriendo. Debería ser un perro. Voy a vivir en una cueva y no sé si salga. No muy seguido. Tomaré café aunque quiera dormir. Aguante estómago. Aguante pena. No hay mal que por bien no venga. Las cosas de la vida. Me haré aire. Eso. El café no es bueno. Para la salud. Para el alma.

Lejos

Sería buena opción. 

Me pesa en el estómago saberme tan lejos en los peores momentos; lejos en todos los sentidos de la palabra. Yo no sé si pueda volverme útil de un momento a otro, pero la verdad es que nunca perdí las esperanzas.

Tengo ganas de quemarme.

lunes, 26 de julio de 2010

Amor propio

Creo que perdí las vacaciones. Y es triste.

No sé en que estaba, pero la verdad de las cosas hoy siento que he perdido mucho tiempo. Por un segundo sentí que he estado construyendo en el aire, que hay cosas que no se valoran tanto como me gustaría (no por maldad, sino porque tal vez no son logros míos; tal vez es el rumbo natural de las cosas, no sé).

Me siento inconexo, mareado, me duele todo constantemente y me siento un poco ciego. Y tengo miedo. Tengo miedo porque me puse a pensar, me puse a recordar, porque me duele constantemente la cabeza y no he hecho nada al respecto, tal como me han dolido otras cosas dentro mientras hago caso omiso. Me puse a pensar, sí. Me puse a pensar en cómo fue que la última vez dejé de querer por los daños; cómo fue que las cosas se decoloraron y perdieron sentido.

Seré sincero como pocas veces, y diré que hasta hace algunos días sentía que no sólo la responsabilidad de todo mal caía en mis hombros, sino que también la de ser y hacer bien. Y en eso me caigo; no soy ni hago; siendo bien hago mal, siendo mal también. Entonces ] void [.  Siempre así; vacío. Pero la verdad de las cosas no va por ese lado; hoy no soy más culpable que tú de lo que nos pasa, no ahora. Y no quiero que sea un problema ni que duela el hacerte saber que me estoy cansando un poco; que me apena no [tener la capacidad de] llorar frente a las cosas que duelen o pesan porque pasan desapercibidas, porque no las verás tú ni nadie. Quiero un rato de calma. De no pensar las cosas que digo al menos 3 veces ni ordenarlas para que caigan livianas. ¡Me gusta tanto sonreír contigo! Me gusta eso; hagámoslo más. Sonriamos más.

No quiero sonar severo, pero hoy algunas razones se me esfumaron; no te quiero menos por eso, pero creo que mi tolerancia se está viendo afectada. Tal vez soy de nuevo un hombre menstrual. No sé, pero ahora pienso que te quiero y que quiero que me quieras mejor (No sé si sea correcto esto).

Por último, sí, no hay peso como el sentir que eres un peligro en potencia para quien más quieres. No quiero eso de nuevo, y no lo deseo a nadie.

viernes, 23 de julio de 2010

Dejar ir

Generalmente me carga despedirme...

Pero el otro día tenía una rebeldía interior, no sé como describirlo... Pero el punto es que iba a dejarte ir. No me dijiste "Vamos", pensaba. No me dijiste "bájate, déjame y vuelves". Y sonreías. 

Pensé que era un "quédate" disimulado, un tranquilizante, un no-quiero disfrazado de "decide tú". Entonces me despedí. Y fue terrible.

Caminé hacia el otro extremo del andén, primero miré desde lo alto el parque y luego me senté... miré a toda la gente del andén del frente. Una señora me miraba; me pregunté si ella entendía algo de la situación, del dejarte ir, del querer seguir contigo así, sutilmente, mirándonos de reojo o en reflejos, tocándonos los nudillos en roces, encontrarnos en la fugacidad de un va-y-ven del metro. Entonces llegó otro carro; ya no te veía a lo lejos; ya no estabas ahí.

Entonces me paré, como quien se prepara para subir al metro, pero corrí. Corrí hacia la salida; corrí esperando verte cerca, esperando que no hayas tomado un bus, esperando que te detuvieras a comprar, no sé. Que no fuese demasiado tarde. Entonces te vi, pero no dejé de correr, porque eran segundos que perdíamos, minutos de estar que se esparramaban, que se escapaban de mi bolsillo con cada zancada... y que sólo se detuvieron cuando a un metro de distancia giraste, y me detuve. Y algo pasó, algo freno.

Era la rebeldía, supongo, porque ya nada me detenía, simplemente hicimos lo que había que hacer y nos fuimos; juntos y un poco menos sutiles.

domingo, 18 de julio de 2010

El peor.





                Voy a comprar un raspe porque creo que es suficiente de lamentarse; hoy es el día menos pensado,  podría eventualmente cambiar todo en un momento. Por eso voy a comprarlo, y mientras camino voy pensando en que haré con el dinero que ganaré; irme lejos, volar lejos, desaparecer. Partir de cero, dejar de dar señales de vida y ser una sombra. Vivir de paso, respirar más. Es un buen día para ganar algunos millones.

                Cruzaré la calle con cuidado, bajaré las escaleras del metro y en la tabaquería elegiré uno yo y el otro lo dejaré al juicio de la vendedora. Y ganaré, porque estoy dispuesto como nunca a dejar de ser un peso, dejar de hacer mal. Voy a comprar un raspe y voy a cambiar mi vida, o mejor aún, venderla. Y me alcanzará con un raspe porque para desaparecer no necesito tanto dinero; no quiero una casa ni un auto. No necesito un perro ni alguien a quien querer. Necesito una excusa, un impulso inicial. Sólo eso. Por eso ganaré con el raspe; porque independiente de la cantidad del premio, será la excusa perfecta para tranquilizar al mundo que me rodea, para no culpar a mis papás o a quienes quiero. No será culpa de nadie; es la posibilidad en potencia y yo. Nada más.

                Hoy ganaré el raspe, y en un rato voy a desaparecer.
Desperté y tenía 2 mensajes. Eran el mismo mensaje duplicado, seguramente para que no hubieran dudas.
Es triste. Anoche pensé bastante en nosotros. Era algo así como "Esto lo bailamos alguna vez", o "Esto podríamos bailarlo porque le gustaría" y cosas así.
Creo que fue eso lo que me impulsó a llamar a las 4, cosa que no debí hacer. No estaba bajo ninguna influencia común, creo que era la más absurda y más fuerte influencia que uno tiene estando con alguien, no sé si se entiende. Pero no quiero justificar el hacer tonteras con el sentir; perdón.

Ahora, admito que después de todo dolió el mensaje de la mañana. Me hace pensar muchas cosas; sé que las cago bien seguido pero no sé si esta bien... no sé.

Como dato freak; anoche pasé media hora mirando tu calle mientras una micro no pasaba, y recordé cosas malas parece. Luego soñé contigo, lejos, distante y ausente. Y era triste.

miércoles, 14 de julio de 2010

En estos momentos

Siento que las cosas no salen bien y no tengo ganas de hacer cosas al respecto. Tengo ganas de dormir mucho.

lunes, 12 de julio de 2010

Me haces bien, ¿Sabes?

Voy a leer a Cortazar y a dormirme un poco antes. Voy a pensar lo mejor de todo sin dejar de estar a tu lado.

A veces siento tanto que propongo mucho, nunca demasiado ni suficiente. Creo que de verdad necesito que todo salga bien, y darme el espacio para proyectar; la verdad de las cosas en este momento la duda me estanca.
Quiero jugármela con todo. Quiero mirarte sin tener el peso dentro, sabiendo que de ahora en adelante en teoría no te haré daño, y mirarte a los ojos sin nubes de por medio. Que seamos tú, yo y el tiempo lento que me gusta.
Vamos a bailar menos seguido pero querernos igual, y generar dinámicas, y hablar. Yo creo que no me cansaré de eso, mucho menos de ti; a tu lado.
Me gusta que me sorprendas, que de una u otra forma me desafíes con esa cara bajo un paraguas, que me des un beso y sonrías, que me abraces de pronto... Me haces bien, ¿Sabes?

Voy a suponerme en la silla contigua, comiéndome los dulces, cambiando constantemente la música. Iré al escritorio a leer a Cortazar, luego me pararé al lado de la estufa e intentaré no decir nada. Entonces en un rato, tal vez dos, me abrazarás, me dirás si está bien no hacer más, te propondré un nuevo horario (algo así como "y si vas antes y lo haces allá" o "Pero en verdad hacer las cosas así no es sano ni fructífero, duerme"). Y de una u otra forma te haré saber que estoy, más que nunca, contigo.

miércoles, 7 de julio de 2010

Ouh, no leí bien. Ahora comprendo bien. Lo siento, pero ya no está en mi la capacidad de hacerme de nuevo. No por ahora. No si no me dejas. No si no me siento bien conmigo.
Mi papá está molesto. Dice que todo lo malo le pasa a él. Mi hermana le dice que no somos responsables de esas cosas, que tampoco es que todo le pase a él; "si Pedrito estuviese en su lugar le pasaría igual". Mi papá, supongo, no lo va a entender aún.


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Originalmente acá venía otra cosa, pero creo que no viene al caso; Hace un minuto revisé mi teléfono. Un mensaje. Sólo diré ánimo; tómate el tiempo que sea necesario para sonreír. Las cosas te saldrán bien, lo mereces (sé que porfiarás esto, pero sí; te saldrán bien).
Voy a esperar el tiempo necesario. Es lo menos que puedo hacer (no así lo más fácil, pero bueno...).
Un abrazo. Te quiero con nubes y sin ellas.