lunes, 13 de abril de 2009

Doce

Es tiempo de admitirlo; necesito con urgencia manos que encajen en las mías.

Orejas que oigan las miles de canciones que tengo preparadas para "la Ocasión". Ojos que deséen leer las mugrientas palabras que buscan ser más que un parrafo sin sentido escrito por un emo llorón. Un corazón grande, tan grande como para ignorar las fugas de mi memoria, mezclado con paciencia infinita frente a mi impuntualidad. Necesito una fuente inagotable de abrazos, dispuestos a pararme cada vez que las piernas se me doblen de ansiedad.

Quiero querer. Quiero olvidar de que existe el mundo y su maldad, olvidarme de las estrellas y su vanidad. Olvidar que estoy vivo y todo lo que conlleva; dejar atrás penas y alegrías y comenzar así, transparente, a querer mucho.


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