Porque antes tenía palabras que decir incluso en los momentos terribles, pero ahora sólo me quejo, porque me consumo en preocupaciones que, supongo de todo corazón, son más que válidas. Y de verdad es terrible, porque todo es un circulo; porque estoy mal, y estás mal, y estamos mal porque todo va mal, y yo sigo mal porque las cosas siguen mal. Entonces me refugio en un lugar que cada vez es menos mío, y me hacen ver lo mucho que les fallo.
Es terrible la ansiedad y el saber que nunca seré suficiente para los fines necesarios, que me quedo en la idea, el concepto y no voy más allá porque no tengo nada que me haga flotar; estoy pesado.
Siento que pierdo batallas que no se han lidiado, y en la boca tengo el sabor de lo que va a pasar en cuanto termine de caer, a pesar de ser un espiral sin fin.
Tengo miedo a muchas cosas, y una lleva a otra, y el tiempo avanza vacío, y siento el vacío en el pecho, y nada tiene demasiado sentido porque todo se lo llevó marzo, abril y ahora se va con mayo, y el cielo es como algodón, y me absorbe terriblemente, y a conciencia me dejaré llevar, porque confío que muchos lugares pueden ser mejores en este momento.
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